Rodilla

La artroscopia de rodilla es un procedimiento quirúrgico utilizado para diagnosticar y tratar problemas en la articulación de la rodilla. Algunos de los casos en los que se puede realizar una artroscopia de rodilla incluyen::

  • - Lesiones meniscales (roturas meniscales simples o complejas, quistes parameniscales,
  • - Lesiones de ligamentos (ligamento cruzado anterior, posterior, ligamentos laterales, otras inestabilidades)
  • - Lesiones del cartílago (condropatías, osteocondritis, condromalacia rotuliana…)
  • - Sinovitis, necrosis aséptica y otras enfermedades inflamatorias
  • - Fracturas que afecten a la articulación (meseta tibial, espinas tibiales, cóndilos femorales…)

La artroscopia de rodilla es la mejor técnica para el diagnóstico de lesiones dentro de la articulación, por encima de pruebas como la resonancia magnética. El poder probar la resistencia de un ligamento tirando de él directamente, o someter a estrés al cartílago nos revela en ocasiones lesiones que pasan desapercibidas en las pruebas de imagen. Esto es debido en parte a que la resonancia magnética es una prueba con reconstrucciones informáticas a partir de una serie de “cortes” de nuestra anatomía.


Características de la Rodilla

Las lesiones de rodilla son extraordinariamente frecuentes en nuestro medio, y se han incrementado exponencialmente debido al aumento de la práctica deportiva y actividad física en general. Las lesiones meniscales son las más frecuentes, pudiendo provocar en los casos más leves dolor de carácter mecánico (es decir con el movimiento) y en los casos de roturas más complejas, episodios de bloqueo articular que en ocasiones requieren tratamiento quirúrgico. Las lesiones de ligamento cruzado anterior se dan frecuentemente en actividades deportivas de alto impacto (fútbol rugby, baloncesto, balonmano…) y que implican pivote, giros y saltos.

  • En pacientes con artrosis de rodilla, plantearemos diversos tratamientos en función del grado de afectación de la articulación, pudiendo ofrecer terapias con infiltraciones de ácido hialurónico y/o plasma rico en plaquetas en los casos incipientes o moderados.

    Para aquellos pacientes con artrosis avanzada, que presentan limitación y dolor incapacitante que no se controla con tratamiento conservador podemos plantear la artroplastia o prótesis de rodilla.